Por fin se acaba el verano ( creo que es mañana ). Que ganas tenía de que se empezara a ir el calor y con él los turistas. Ahora la ciudad parece otra. Aunque el tráfico diario continúe y las prisas y las rutinas también, algo cambia de fondo.
Todo se vuelve más triste, pero a la vez más bonito. Las hojas de los árboles se caen, cambian las tonalidades de los mismos, sales a la calle y huele distinto, a humedad, a tierra mojada los días que llueve, el viento hace que te abrigues y te sientes bien en la calle abrigado. La playa desierta, las olas... todo es más bonito. Quizá sea el haber nacido en Otoño o simplemente que me parezca la mejor estación de las 4. Parece una paranoya mía, pero piénsalo por un momento y reconoce que el Otoño tiene encanto. ¿No?
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