Triste pero cierto es que cada dos por tres nos topamos en las noticias con algún tipo de maltrato animal. Esta vez le ha tocado el turno a una perrera en Sanlúcar de Barrameda, creo. Se ha descubierto que allí sacrifican a perros y gatos con una inyección barata, que les paraliza los músculos y les hacen padecer una lenta y agoniosa muerte a los animales.
Es sabido por muchos mi repulsión hacia cualquier tipo de maltrato animal porque, en mi opinión, ellos tienen más derecho que nosotros a estar en este planeta, por existencia de sus razas antes que la nuestra y porque su maldad jamás será comparable a la de un ser humano, que solo vive para destruir lo que le rodea.
En mi opinión los que maltratan animales deberían ir a la cárcel con penas graves, ya que un maltrato o un asesinato no deja de serlo porque se trate de otra especie. Además, la saña con la que algunos o muchos se ceban con los pobres e indefensos animales me da arcadas y solo enciende en mí una feroz ira hacia ellos.
Si por mi fuera, los hacía padecer lo mismo que le hacen a los animales. Es verdad, lo reconozco, antes prefiero que sufra un ser humano ( no conocido, claro ), que un animal indefenso. Prefiero mil veces que se queme uno de esos maltratadores antes de que dañen a un gato, por ejemplo.
Y no soy el único que piensa eso. Hay mucha gente concienciada con el tema, pero no hacemos la fuerza suficiente porque a muchos el tema no les toca de cerca o les da igual. Es una pena que gente que maltrate animales viva tan ancha cometiendo semejantes actos de barbarie primitiva, que les acerca más a un Neandertal que a una persona del siglo XXI.
Y, aunque esto pasa en todos los países, me avergüenza nuevamente que en España los delitos contra los animales estén menos penados que en el resto de Europa.
Nuevamente España a la cabeza en cuanto a cosas malas y a la cola en cuanto a cosas buenas.
En fin, que voy a terminar ya con esta reflexión, porque se me está poniendo el cuerpo malo.
Quiero agradecer la labor que realizan los trabajadores de "EL REFUGIO" por denunciar estos actos e intentar salvar a los animales. Si me tocasen muchos millones, donaría parte de ellos a esta asociación, porque la gente dona mucho a ONG´s fraudulentas o en las que la ayuda no llega nunca o a conservar el patrimonio histórico, pero no piensan en los otros seres vivos que nos rodean.
Aquí os voy a dejar un enlace a unas imágenes que pueden herir la sensibilidad, así que las veréis por vuestra propia cuenta. Reconozco que son fuertes y me apena verlas, pero lo que hay es verdad y esos suplicios los sufren los animales ( y cosas peores, seguro ).
aquí está el enlace a las imágenes
Un saludo a todos y hasta la próxima.
NOVEDADES
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Sabes desde que nos conocimos que compartimos la misma opinión sobre este tema. Y lo que más pena me da es que la gente y la civilicación no se conciencie acerca de ello, y mucho más aún, que los gobiernos pasen olímpicamente del tema. El mayor palo que me he llevado ha sido cuando leí que en el parlamento europeo se aprobó una ley de protección animal que prohibía los espectáculos de peleas de perros y gallos, pero desecharon los taurinos por su "gusto" por la fiesta (¡¡¡¿fiesta...?!!!), cuando la confianza que yo tenía sobre la abolición de las corridas de toros se hallaba en el parlamento europeo. Tan sólo espero que los parlamentarios que la apoyan y hacen oídos sordos a las propuestas vayan muriendo de cáncer o atropellados y vayan dando paso a otros que acaben con ellas.
Según para qué intereses, los políticos denuncian o premian actividades que incluyen el maltrato animal. Debería de escucharse la voz del pueblo, que está totalmente en contra de los toros, aparte de cualquier tortura animal y no hacer caso a cuatro gatos que ponen dinero para que los toros se sigan considerando, injustamente, "fiesta nacional".
Por mi que la "fiesta nacional" fuese perseguir con lanzas a los maltratadores de toros por un bosque, para que sintiesen el dolor y el miedo en sus carnes y cuando los cogiesen, les clavasen cuchillos, pinchos y demás para que se fuesen desangrando ( y que luego digan que eso no daña a los toros ), les pusiesen antorchas ardiendo cerca de los ojos o los atasen a un árbol mientras les pegan con varas.
Y solo después de que hayan sentido en sus propias carnes el suplicio interminable, acabar con ellos con una estocada en el estómago, para que la muerte se parezca a la del toro, lenta y dolorosa.
He dicho.
Publicar un comentario