Esta es la continuación del post del otro día sobre la perrera que inyectaba un paralizante muscular a perros y gatos para que murieran lentamente. La gente se ha echado a la calle para protestar a los "monigotes" que trabajan en los ayuntamientos y que se supone que son la voz del pueblo, para que rompan los acuerdos con la perrera esa.
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